La crisis económica lo tiñe todo y nos afecta a todos. En estas circunstancias, y si además añadimos los problemas personales de cada uno, las navidades, tal como las hemos ido dejando desde hace años, resultan una incongruencia: ¿cómo celebrar fiestas, con esa "alegría de pandereta", si la situación está tan mal?
Sin embargo, hemos escuchado en la 2ª lectura: Estad siempre alegres. Y vuelve a surgir la pregunta que nos estamos planteando todo este Adviento: ¿Cómo será eso posible? ¿Cómo estar alegres, cuando hay tantos motivos para estar tristes y preocupados? Pero recordemos lo que estamos reflexionando durante este tiempo de Adviento: nos preparamos para celebrar y actualizar el nacimiento del Hijo de Dios hecho hombre, porque eso y no otra cosa es la Navidad./p>
Y como decíamos la semana pasada, preparemos el camino al Señor aun en medio de los desiertos de nuestro mundo y quizá de nuestro desierto interior, para que Él pueda hablarnos al corazón y el día de Navidad podamos celebrar y experimentar con toda su fuerza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios, la verdadera Buena Noticia que esperamos y necesitamos.
El mismo Señor... viene ahora a nuestro encuentro en cada hombre y en cada acontecimiento, para que lo recibamos en la fe y por el amor demos testimonio de la espera dichosa de su reino. En este Adviento, si nos preparamos y cuidamos nuestro estilo de vida, seguro que serán muchas las ocasiones que se nos presentarán para ser testigos de la luz; seguro que serán bastantes las personas que sufren a las que podremos dar la buena noticia. Se trata de ser testigos de Jesucristo en la vida, es decir, mujeres y hombres, que creen en lo que Jesús creyó, defienden la causa que Jesús defendió y viven como Jesús vivió. Entonces, y sólo entonces, se está anunciando a Alguien "que está en medio de nosotros y a quien sí conocemos" bien porque nos hemos fiado de Él y a Él nos hemos entregado y en Él hemos encontrado las respuestas plenas a los interrogantes de nuestra vida.
Por eso, la gran pregunta que podemos hacernos hoy es: ¿Quien me ve a mi intuye algo de lo que es Jesús? ¿o le aleja de Jesús? Si la respuesta es SÍ, soy buen "testigo de la luz", alegrémonos, que nuestro espíritu desborde de gozo con el Señor. Si por el contrario mi "anti-testimonio" aleja o impide a otros conocer a Jesús, al que ha de venir, mal, algo tengo que cambiar en mi vida, convirtámonos, hagamos examen de conciencia y reconduzcamos nuestra vida.
¡Alegrémonos, gocemos! La la razón de nuestra alegría: se nos anuncia: el Dios que viene es el que está dentro de nosotros y en nuestros hermanos, esperando; y no nos damos cuenta. está acampado a nuestro lado y ni nos enteramos. Pongamos a trabajar, con el testimonio eficaz de nuestras vidas, para ser luz , no luz fugaz e intermitente de Navidad, sino luz clara, luminosa y permanente, como el día, de la presencia de Jesús en nuestro mundo y en nuestra historia.
Que así sea.
Parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles. Serra, Valencia
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