Toda la vida nos han enseñado que la cuaresma es un tiempo de "conversión" y que hay que hacer muchos sacrificios para vivirla de manera intensa. Empezamos por lo de ponernos la ceniza, seguimos por no comer carne, incluso somos capaces de privarnos de cosas que nos gustan porque estamos en cuaresma y "el Señor dentro de poco va a morir", como se suele decir. De hecho se nos pone la ceniza y se nos dice eso de "conviértete y cree en el Evangelio". Pero poco a poco nos vamos dando cuenta de que todos los años nos proponemos lo mismo y no lo cumplimos, que nos equivocamos en las mismas cosas y que seguimos siendo iguales y, conforme pasan los años, las posibilidades de cambio son menores. ¿Será que no sabemos bien de qué va eso de la "conversión"? ¿Será que nos empeñamos de manera voluntarista en cambiar cosas exteriores para las que no estamos preparados interiormente? ¿O quizás que dejamos estas cosas sólo para la cuaresma y no vivimos en un estado permanente de conversión?
La conversión viene a decirnos que tenemos que cambiar cosas, si, pero que hay que hacerlo desde dentro, es decir, que lo que tiene que cambiar es nuestro corazón. Las cosas que hagamos de corazón siempre serán buenas y tendrán tal fuerza que, si juntáramos todos nuestros corazones para hacer el bien, seríamos capaces de cambiar el mundo entero.
La conversión es algo de todos los días. Siempre podemos mejorar en algo. Cambiando poco a poco nuestro corazón podremos transformar nuestra manera de ser y también todo lo que nos rodea. Y juntos, en comunidad, transformar el mundo, al estilo de Jesús, haciendo crecer su Reino. Dios está de nuestro lado y nos dará las fuerzas necesarias para ello. Vamos a empezar la cuaresma con el deseo de convertirnos de verdad, de corazón, y también con el deseo de "creer en el Evangelio" (como escucharemos al recibir la ceniza en nuestra frente). Creer en el Evangelio es creer en un Dios que es capaz de sacrificarse y dar su vida por nosotros para que tengamos la Vida Eterna. Hoy ponemos nuestra mirada en Jesús crucificado y resucitado para nuestra salvación. Él nos hará capaces de convertirnos, de cambiar nuestros corazones y de transformar el mundo, si ponemos nuestra fe y nuestra esperanza en Él y en su Reino. Que la Eucaristía nos de la fortaleza para llevarlo adelante.
Parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles. Serra, Valencia
Plaza de la iglesia 2 ·
Teléfonos: 96 168 84 21 - 652188596
Mail: j.luis2288@yahoo.es