A la luz de la Palabra de Dios de este domingo podremos recordar a algunas personas que, para cada uno de nosotros, desde su anonimato han sido y son un ejemplo y testimonio de fe en Cristo Resucitado.
Muchas veces el hombre ve a Dios un tanto lejano, como fuera de su alcance. Es por este motivo que el ser humano necesita puntos de referencia, ejemplos que estén a su nivel. Por eso San Pablo en la segunda lectura nos dice: “Seguid mi ejemplo como yo sigo el de Cristo” el apóstol es consciente de su elección y se pone como referencia para que todos puedan llegar a Cristo.
El cristiano es seguidor de Cristo y es por tanto aquel que se ha sentido seducido por su persona y se esfuerza en construir el Reino de Dios. Esto requiere asimilar las actitudes del mismo Cristo. Un ejemplo nos lo muestra el Evangelio cuando al acercarse “a Jesús un leproso suplicándole de rodillas: Si quieres puedes limpiarme” “Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: Quiero, queda limpio”
El cristiano es también aquel que está dispuesto a extender su mano a aquellos que por diversas causas son rechazados o discriminados.
Debemos de recordar y agradecer al Señor a todas las personas que a cada uno nos han ayudado en el camino de la fe y son ejemplos a seguir. Muchas seguramente serán desconocidas pero habrán dejado un gran recuerdo en quienes las han conocido.
“Si quieres, puedes limpiarme” El Señor nos lanza el mismo reto: “Si quieres, puedes” El ejemplo del apóstol San Pablo y de tantos cristianos que nos muestran que, sea cual sea nuestra circunstancia, esta a nuestra mano ser cristiano.
El Señor dijo a Moisés y Aarón: -- Cuando alguno tenga una inflamación, una erupción o una mancha en la piel y se le produzca la lepra, será llevado al sacerdote de Aarón o cualquiera de sus hijos sacerdotes. Se trata de un hombre con lepra, y es impuro. El sacerdote lo declarará impuro de lepra en la cabeza. El que haya sido declarado enfermo de lepra, andará harapiento y despeinado, con la barba rapada y gritando: "¡Impuro, impuro!" Mientras le dure la lepra, seguirá impuro: vivirá solo y tendrá su morada fuera del campamento. Palabra de Dios
R.- TÚ ERES MI REFUGIO; ME RODEAS DE CANTOS DE LIBERACIÓN Dichoso el que está absuelto de su culpa, a quien le han sepultado su pecado; dichoso el hombre a quien el Señor, no le apunta el delito. R.- Había pecado, lo reconocí, no te encubrí mi delito; propuse: "Confesaré al Señor mi culpa", y tú perdonaste mi culpa y mi pecado. R.- Alegraos, justos, con el Señor; aclamadlo, los de corazón sincero. R.
Hermanos: Cuando comáis o bebáis o hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para gloria de Dios. No deis motivo de escándalo a los judíos, ni a los griegos, ni a la Iglesia de Dios. Por mi parte, yo procuro contentar en todo a todos, no buscando mi propio bien, sino el de ellos, para que todos se salven. Seguid mi ejemplo, como yo sigo el de Cristo. Palabra de Dios
En aquel tiempo se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas:
-- Si quieres, puedes limpiarme.
Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó diciendo:
-- Quiero: queda limpio
La lepra se le quitó inmediatamente y quedó limpio. Él le despidió encargándole severamente:
-- No se lo digas a nadie; pero para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés.
Pero cuando se fue, empezó a divulgar el hecho con grandes ponderaciones, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en descampado; y aún así acudían a él de todas partes.
Palabra del Señor
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